El Boyetín
 Boletín informativo sobre historia y cultura lésbicas  nº22
En Facebook: Políticas Lésbicas FELGTB
Twitter @PLesbicasFELGTB

Un Apunte

Phyllis Turnbull, el gran amor de Gloria Fuertes. Phyllis Turnbull, hispanista que conoció en la sede madrileña del Instituto Internacional. Allí acudió Gloria en 1953 a estudiar inglés y biblioteconomía. Phyllis y Gloria estuvieron juntas 15 años. «No ocultó su lesbianismo, lo conocían sus amigos y, aunque en su obra habla del amor en general, a veces lo menciona, como cuando dice ‘me nombraron patrona de los amores prohibidos’», explica Paloma Porpetta. Phyllis le descubrió las becas Fullbright. Gracias a una de ellas, Gloria -que no había estudiado en la universidad- se convirtió en profesora universitaria de español en Estados Unidos de 1961 a 1963. La relación con Phyllis terminó en 1970, un año después murió la norteamericana. Gloria quedó devastada. Adelgazó y plasmó en sus poemas un dolor desgarrador. Era otra pérdida. «Todos los míos han muerto hace años / y estoy más sola que yo misma», lamenta en Nota autobiográfica.

Fuente: El País.

‘Fui al metro decidida a matarme.
Pero al ir a sacar el billete ligué,
y en vez de tirarme al tren
me tiré a la taquillera’

*Gloria Fuertes

Derechos Humanos

Lesbofobia en la universidad de Chile

Angélica Verdugo, una estudiante de Ingeniería en el campus de Baucheffe, de la prestigiosa Universidad de Chile, escribió una carta denunciando lo que sucedió en la fiesta del cierre de semestre.

“No me siento segura en mi Facultad. Con una pena y rabia tremenda, en primer lugar por la situación propia de cosificación de viví y en segundo lugar porque voy a hablar de mis propios compañeros de facultad, con quienes supuestamente me tendría que sentir segura.

Me encontraba bailando con mi polola (novia) cuando se acercó un estudiante que nos mira de pies a cabeza, fue en ese momento que nos damos cuenta que no solo era él, sino un grupo de 8 estudiantes de la carrera de Ingeniería Civil, que entre risitas nos miraban atentamente, en otras palabras que aprovechando su posición de poder de hombre cosificaban a una pareja de mujeres, todo esto a vista y paciencia de más gente (¡que no hacían nada!).

La reacción inmediata de mi polola y mía fue encarar a los hombres diciéndoles que este tipo de actitudes son machistas y que no lo siguieran haciendo. ¿Pero saben cuáles fueron las respuestas de ellos? –“No le den color, sólo estamos mirando”; “No me vengas con ese tono, es violencia de género de ustedes contra nosotros los hombres”; “¿Me vas a agregar a Facebook?”– en ese momento la rabia era tremenda, les juro que las ganas de pegar un combo a estos niñitos con un pensamiento tan primitivo no faltaban, sin embargo con una actitud súper controlada les explicaba por qué el hecho de ver a una pareja de lesbianas como objeto sexual era violencia de género. Pero no había caso, ya que las burlas seguían y finalmente con mi polola nos tuvimos que ir. ¡Me tuve que ir de MI FACULTAD!Donde supuestamente me debería sentir segura, donde supuestamente la homofobia existe en menor medida y donde hay un montón de trabajo para aminorar las prácticas machistas.

Angélica quiso a dar a conocer su historia “para desahogar mi rabia; porque compañeros de ingeniería le faltaron el respeto a mi polola; pero principalmente para visibilizar que una mujer lesbiana es doblemente violentada: por la condición de ser mujer y por la condición de ser lesbiana, más aun en un espacio tan masculinizado como Ingeniería.

A mis amigos y compañeros siempre les he hablado en tono comprensivo y modo educativo, haciéndoles ver que están en una posición de ventaja de género, que cuando una pareja de mujeres decimos que no queremos bailar con un hombre, es un NO claro; que el sólo hecho de ver a una mujer con deseo sin su consentimiento es violencia de género, que las actitudes micromachistas ya deberían eliminarlas de su subconsciente. ¡Pero ya estoy harta!, es hora de reconocer que los estudiantes de Beauchef siguen teniendo infinitas prácticas machistas y homofóbicas”.

Fuente: Mirales

Una Película

Me siento extraña

D. Enrique Martí Maqueda, España, 1977

Laura (Rocío Dúrcal) es una pianista que abandona su hogar debido a los malos tratos de su marido. Conoce entonces a Marta (Bárbara Rey), una “vedette” de revista y televisión, con la que trabajará en la preparación de nuevas canciones para su espectáculo. Desde el momento en que Laura se muda al chalet de Marta, empiezan las habladurías de los vecinos.

Una mujer

Jeanne Mammen

Nacida en Berlín, se formó en el mundo de las bellas artes entre París, Bruselas y Roma. La primera Guerra Mundial arruinó a la familia que tuvo que volver a Berlín en 1916.Junto a su hermana se irá a vivir a un pequeño apartamento en la Kurfürstendamm, la calle más comercial y bulliciosa de la ciudad. Empezó a trabajar en distintas revistas como reportera, siendo la cronista de la vida del Berlín de los años 20. Pronto se dedicó a retratar estos ambientes a las vedettes, los bares, locales gais o los cabarets.

Sus dibujos crearon sensación y pronto logró una importante admiración. Revistas como “Die Dame”, “Simplicisimus” “Ulk” o “Junggesellen” los publicaron. Sus dibujos se compararon a los trabajos de otro artistas contemporáneo suyo: Otto Dix. Jeanne retrató a la mujer berlinesa, especialmente a las lesbianas y entre ellas a las trabajadoras del sexo. En 1933 creó una de sus obras más importantes, una serie de ocho litografías que ilustran “Les Chansons de Bilitis”, una colección de poemas amorosos de Pierre Louÿs, basados en la historia de la que supuestamente fue amante de Safo de Lesbos.

Estos retratos de mujeres fueron inquietantes para los nazis, que lo consideraron “arte degenerado”. Así después de su inclusión en una exposición de artistas femeninas en Berlín, las autoridades denunciaron sus temas como “judíos”, prohibieron sus trabajos y cerraron las revistas por las que había trabajado. Jeanne se negó a trabajar para el nazismo, iniciandose un largo exilio interior. Al final de la guerra pudo volver a exponer su obra. En la década de 1950 adoptó un nuevo estilo, combinando capas gruesas de pintura al óleo con unas cuantas marcas finas en la superficie. Hasta los años 70 no se revalorizó su obra, gracias al descubrimiento de su obra por parte del movimiento feminista.

Fuente: Mirales

Un libro

Con pedigree.

Isabel Franc (Lola Van Guardia)

«Viernes, dos treinta de la madrugada; una procesión de nalgas apretadas pulula de bar en bar. Las copas se suceden, el hielo tintinea en los vasos largos y una neblina persistente envuelve el correteo de miradas lascivas, arrogantes, astutas o indiferentes, compañeras obligadas de la nocturnidad. Ajena al bullicio del ambiente, una ambulancia recorre las grandes avenidas de la ciudad camino del Hospital de Sant Pau. En su interior, Adelaida Duarte, la gran diva de las letras lésbicas, viaja víctima de un colapso.»

En el seno del Gay Night se dan cita la amistad, el amor, el desamor, la militancia… y el cotilleo, encarnados en una multiplicidad de entrañables mujeres como Adelaida —la escritora que quiere ser feliz como las protagonistas de sus novelas— , Tea de Santos —la multifacética periodista de lengua afilada y teléfono en ristre—, Remei — recién llegada de la Catalunya profunda con una maleta repleta de grandes sueños— o Karina — adicta a los Kleenex y atada a un secreto celosamente guardado.Con Pedigree. Lola Van Guardia

Con pedigree es una novela divertida que narra los agitados días y las frenéticas noches de un grupo de mujeres en torno a un bar de ambiente.

Las lectoras recorrerán las páginas de este delicioso culebrón olvidando la sonrisa solo para sustituirla por la carcajada.

Después de 15 años, Con pedigree sigue siendo la novela lésbica más vendida y aclamada en el Estado Español y en Latinoamérica.

«La trilogía de Lola Van Guardia ofrece todo un mundo de personajes que elaboran un marco referencial diverso y valioso para las mil maneras de vivir las relaciones entre mujeres.» Elina Norandi.

«Escribe con sarcasmo y ternura a partes iguales sobre unos seres que podrían pulular por una película de Woody Allen aunque tengan un pie siempre puesto en una de Almodóvar.»

Babelia, El País

Leave a Comment

Contáctanos

Contestaremos tan pronto como nos sea posible

Start typing and press Enter to search