El Boyetín
 Boletín informativo sobre historia y cultura lésbicas  nº21
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Una Mujer

Romaine Brooks

Pintora central del lesbianismo, Brooks fue una rebelde y no escondió nunca su orientación sexual, aunque debe anotarse que le resultó fácil porque vivía de la herencia millonaria que le dejó una de sus abuelas y se movía entre la clase alta europea y los expatriados estadounidenses de entreguerras, gente en la que solían confluir tres singularidades: eran creativos, bohemios y homosexuales.

Los cuadros de Brooks, que expuso por primera vez en la capital francesa ese mismo año, eran casi monocromos, de trazo frío y valientes. Un par de ellos eran desnudos, tema vedado a las mujeres pintoras por la moralina de la época.

En 1911 Brooks se enamoró con locura de la bailarina rusa-judía Ida Rubinstein, una de las bellezas icónicas de la Belle Époque.

La pareja fue feliz durante un tiempo y Brooks usó a su amante como modelo frágil y andrógina en varios cuadros, algunos, como La crucifixión, de descarado matiz sexual: Rubinstein parece en coma o yaciendo tras el éxtasis, tendida sobre una superficie blanca que puede simbolizar el ala angélica de su dedicada amante.

Tras la I Guerra Mundial, el gobierno francés concedió a Brooks la Legión de Honor.
Durante el resto de su carrera, Brooks, que nunca alcanzó cotas de artista de referencia, siguió pintando expresivos retratos de mujeres lesbianas que funcionaban como prolongación de su vida. Mantuvo una intensidad amorosa constante, libre y cambiante, con algunas relaciones no convencionales y duraderas, sobre todo el trío con la escritora Natalie Clifford Barney y Lily de Gramont.

Fuente: Elena Cerdrán.

Derechos Humanos

El 71% de las víctimas de trata son mujeres y niñas.

Mujeres y niñas suponen el 71% de las víctimas de trata de personas, una forma de “esclavitud moderna” que se ceba también en los menores, un tercio de los casos, denuncia un informe de Naciones Unidas publicado en Viena. El de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (ONUDD) analiza este delito con datos de casi 63.000 víctimas recabados entre 2012 y 2014 en más de un centenar de países.

La trata de personas consiste en trasladar y retener a una persona por la fuerza o la coerción, con el fin de explotarla, no sólo con fines laborales o sexuales, sino también para mendigar o, incluso, para el tráfico de órganos o los matrimonios forzados. “La explotación sexual y el trabajo forzoso siguen siendo las modalidades más detectadas de trata, pero las víctimas también sufren trata para la mendicidad, los matrimonios forzados, los fraudes a los servicios públicos, o la pornografía”,
explica Yuri Fedotov, director ejecutivo de la ONUDD.

El informe de la ONU indica que en el 54% de los casos la explotación sexual es el delito más común, pero con una tendencia a la baja desde 2007. Mientras que mujeres y niñas suele ser la inmensa mayoría de las víctimas de abusos sexuales o matrimonios forzados, en el caso de hombres y niños su destino es la explotación laboral (en el 85% de los casos) ya sea en la industria minera, pesquera o como soldados, entre otras tareas.

La explotación infantil también varía según regiones y continentes, señala la ONU. Así, mientras que en el mundo alrededor del 30% de las víctimas son menores, en África subsahariana suponen un 64% y en América Central y el Caribe, el 62%.

Los grandes beneficios para las mafias, unos 32.000 millones de dólares anuales, y las bajas tasas de condena que se suelen aplicar, suponen un aliciente para los delincuentes, según la ONU. La mayoría de las personas condenadas por trata son hombres (seis de cada diez) y suelen proceder del mismo entorno que las víctimas, algo fundamental para ganarse su confianza, si bien existen, de nuevo, grandes variaciones según las regiones. En Europa del Este el 54% de los supuestos tratantes investigados son mujeres, que en África Subsahariana representan la mitad de los sospechosos.

El informe señala que las mujeres tienen una mayor tasa de condena en la trata frente a otros delitos y apunta que, en algunos casos, las propias víctimas pasan a formar parte de la organización criminal captando a nuevas mujeres y niñas.

La ONU recalca que no hay ningún país inmune a la trata y que sólo en Europa Occidental se han detectado a víctimas de 137 países. Alerta además de que los datos documentados en el informe son sólo “la punta del iceberg”.

El documento no aventura una cifra global de afectados por este tipo de delito contra los derechos humanos y se limita a analizar esos 63.000 casos documentados en los pasados dos años, aunque el propio Fedotov ha asegurado en más de una ocasión que las víctimas ascienden a “millones”.

En el informe, el director ejecutivo de la ONUDD destaca el vínculo existente entre la presencia de grupos armados y la trata de personas, que suelen explotar sexualmente a las mujeres y destinar a los hombres a trabajos forzados o al combate. “”La gente que huye de la guerra y la persecución son particularmente vulnerables a la trata””, recalca Fedotov en el informe, al recordar que los actuales movimientos migratorios y de refugiados son los mayores en el mundo desde la II Guerra Mundial. Otros factores que aumentan la vulnerabilidad a este tipo de delito es el crimen organizado y la pobreza.

El informe detalla también que se han producido avances notables en los últimos años: si en 2003 sólo el 18% de los países penaba la trata ahora son el 85%, un total de 158 países.

También se ha ampliado el espectro del delito, ya que las fuerzas de seguridad de muchos países ahora detectan mejor los casos de trabajos forzados o explotación laboral. Sin embargo, vuelven a existir grandes diferencias entre países, y los Estados más pobres son los que tienen más dificultades para garantizar una investigación y protección adecuada a las víctimas.

En esa línea, la ONU denuncia que el grado de impunidad por este delito sigue siendo alto, en parte debido a carencias para abordar la investigación de un delito trasnacional tan complejo. El documento subraya que se necesitan más recursos para identificar y asistir a las víctimas, así como para mejorar las acciones del sistema de justicia para investigar y procesar a los responsables.

Fuente: Diario Público”

Un Apunte

Historia de los bares lésbicos en el mundo

Ir a un bar lésbico es algo tan cotidiano y tan común que se nos olvida que hace unos años atrás podía ser un motivo para ir a la cárcel. Hace décadas, cuando estábamos a años luz de internet y las apps, un bar lésbico era esencial para poder conocer a otras mujeres. Un espacio para ser libre, para ser una misma. Según un vídeo de Broadley, los bares de lesbianas del mundo se están cerrando a un ritmo alarmante (¿te acuerdas de lo rápido que te fuiste a vivir con tu ex? Pues más rápido aún). Así que para no olvidarnos de nuestras raíces, hoy vamos a echar un vistazo al pasado, a París en los años veinte, donde comenzó todo.

Le Monocloe

En ese tiempo París era considerada una ciudad moderna y progresista con una actitud abierta hacia el sexo. Por eso empezaron a abrir varios bares de gais y lesbianas ahí. Entre ellos destaca Le Monocle, como uno de los primeros y más famosos bares de lesbianas. Le Monocle estaba situado en Montmartre (actual barrio gay de París), la zona preferida de las lesbianas de la época. Contaba con clientas tan distinguidas como Radcliffe Hall, escritora de la famosa e influyente novela lésbica El Pozo de la Soledad. ¿Y el código de vestir? Pues nada de tacones ni minifaldas, se decía que las clientas iban casi todas vestidas como hombres, con smoking y melena corta del estilo años 20.

¿Por qué Le Monocle?

El nombre del famoso bar se refiere a la afición de muchas lesbianas de esta época de llevar un monóculo (lente de cristal para un solo ojo), no porque se pusieron todas medio ciegas con las copas, sino para indicar su preferencia. Le Monocle permaneció abierto entre los años 20 y 40, hasta la ocupación nazi en Francia, cuando cerraron el bar y todos los homosexuales fueron perseguidos. Unos años más tarde volvieron a abrirlo otra vez, pero la época dorada de Le Monocle ya había acabado.

Monokel

París no era el único sitio donde se encontraba lesbianas con monóculos. Otro bar, el Monokel, abrió en Berlin en 1932, pero también se cerró bajo la ocupación nazi.

Eldorado

Ahora vamos a pasar por Eldorado, el local más grande y popular de travestis, lesbianas y gais del Berlin de la preguerra. Tiene una historia bastante complicada porque la dirección cambió varias veces, provocando confusión incluso en los clientes de aquellos tiempos. No obstante, se trataba de un bar legendario, inmortalizado por pintores y escritores, que contaba entre sus clientes con muchas turistas, famosos y miembros de la alta sociedad berlinesa. Aunque ahí se mezclaba el mundo homosexual y heterosexual, Eldorado fue conocido mayormente como un local de travestis y transexuales. Los clientes que visitaban por primera vez el lugar eran muy curiosos e intentaban descubrir entre ellos quién era una mujer y quién un hombre. Podían comprar fichas para bailar con los travestis más conocidos. A la mañana siguiente éstos contaban las fichas y su número era la medida de su éxito entre el público.

Entre los clientes famosos de Eldorado se encontraban estrellas como nuestra Marlene Dietrich, icono bisexual con el poder de enamorar a mujeres y a hombres, una cualidad que en ese tiempo causaba mucha admiración y que el escritor Kenneth Tynan llamó “sexo sin genero”.
Si alguna vez te has preguntado como en esos años ligaban sin Tinder, aquí tienes una clase maestra en el arte de seducción. En su autobiografía, el fallecido actor Klaus Kinski describe el momento en que Dietrich conquistó a la entonces novia de Kinski, Edith Edwards: Marlene le arrancó las bragas a Edith entre bastidores en un teatro de Berlin y, usando solo la lengua, le llevó al orgasmo.
A pesar de su considerable fama, Eldorado, como El Monocle, no fue capaz de sobrevivir a la situación política.
En 1932 Kurt Melcher se convirtió en jefe de la policía de Berlín y anunció una profunda campaña contra la vida nocturna licenciosa de la ciudad. Se ordenó que la hora de cierre oficial de todos los locales homosexuales adelantase a las 10 de la noche. En octubre de 1932, Melcher prohibió en absoluto que las parejas homosexuales bailasen en publico, lo cual produjo el fin de Eldorado. En 1933 los nazis estaban llegando al poder y empezaron a detener a gais y travestis con frecuencia. Años más tarde serían deportados a campos de concentración y obligados a llevar un triángulo rosa. En el mismo año Ludwig Konjetschi, el dueño de Eldorado, temiendo por la seguridad de su familia, se fugó con ellos de la ciudad. El Berlín de Eldorado ya había dejado de existir.

La situación de las lesbianas en Estados Unidos tampoco era muy positiva, en lo que a derechos y visibilidad se refiere, pero las chicas sabían divertirse, a pesar de todo. Vamos a hacer un recorrido por los bares lésbicos más importantes de Los Ángeles:

Canyon Club

Un club privado con una enorme pista de baile y piscina que atraía “mujeres que parecían mujeres”. Contaba con un público profesional que prefería pagar la cuota anual de $20 a correr el riesgo de ser detenidas en una redada policial. Cuando la policía se acercaba, los trabajadores del bar encendían y apagaban las luces para indicar que las parejas gais y lesbianas debían cambiar y bailar con un miembro del sexo opuesto. Por si eso fuera poco, el dueño era un policía jubilado al que no les gustaban los homosexuales (aunque su dinero sí) y el club estaba situada en lo alto de un cañón, aislado, sólo se podía llegar por una estrecha y sinuosa carretera. Bueno, ¡no hay nada como el estrés para vender copas! Se mantuvo desde los años 40 a los 60.

Club Laurel

El éxito y la fama de esta discoteca lujosa no se debía tanto a las estrellas de cine que solían pasar por ahí, sino que sobre todo a su propia dueña, la cantante Beverly Shaw, famosa entre la comunidad lesbiana. Se decía que Shaw, la cual comparaban con Marlene Dietrich, se vestía en traje de caballero para actuar y poseía una muy seductora voz. Cuando una vez preguntaron a Shaw cómo hizo para conseguir que sus espectáculos resultasen tan especiales, respondió: “Durante las canciones lentas miraba directamente a la audiencia. Siempre elegía un par de mujeres atractivas y les cantaba directamente a ellas”. El Club Laurel existió desde 1957 a 1971

The Star Room

La clientela: profesoras, secretarias, enfermeras. ¿El objetivo? ¡Ligar! Este bar de lesbianas (en las décadas de los 50 y 60) fue propiedad de Jo Heston, que se casó con un hombre porque la ley no permitía que una mujer fuese dueña de un bar. La ley también prohibió que Heston sirviese bebidas. Por eso (y sólo por eso) atendíanchicos detrás de la barra.

Según la escritora Lillian Faderman, la dirección tenía una manera bastante creativa para comprobar que las clientas no estuviesen bailando demasiado cerca (por si había algún policía encubierto): dirigía una linterna a la pista de baile. Si el rayo de luz no llegaba al espacio entre una pareja significaba que estaban bailando de manera poco “apropiada” y se tendrían que separar.

Joani uen

Otro bar con dueña notable. Joan Hannan era una baterista mayormente conocida por tocar en la película de Marilyn Monroe Some Like it Hot. Según Hannan, para conseguir el papel la obligaron a ser “una mujer heterosexual”, lo cual tiene que haber resultado difÌcil para la que era considerada como “la intrépida líder en la comunidad homosexual”. A pesar del contratiempo, Hannan veía la experiencia como el punto culminante de su carrera, y su oportunidad para conocer a la Monroe, la cual Hannan describió como “muy, muy simpática. No era tonta para nada. Solía llegar tarde, eso sí.”
Fuente: Leila Cherabli, via Mirales.

Un libro

10 Ingobernables. June Fernández

¿Ser mujer y no depilarte la barba? Qué ganas de complicarte la vida. ¿Salir del armario a los 40 años? Qué ganas de complicarte la vida. ¿Poner tu vida en riesgo por defender los derechos de otras personas? Qué ganas de complicarte la vida. ¿No esconder la pluma ni siquiera delante de las monjas de tu residencia de ancianos? Qué ganas de complicarte la vida. ¿Empeñarte en mantener vivo un juego tradicional de mujeres que a nadie le importa? Qué ganas de complicarte la vida. ¿Reconciliarte con tu cuerpo en vez de llevarlo al quirófano para que te lo arreglen? Qué ganas de complicarte la vida. Un libro para todos aquellos y aquellas que huyen de la comodidad

Una Película

La doncella. 2016.

D. Park Chan Wook. Corea del Sur.

Década de 1930. Corea ha sido invadida por Japón. En este contexto, una historia que gira en torno cuatro personajes: una noble dama japonesa que ha heredado un importante capital, un estafador que quiere su dinero, una joven criada coreana que se involucra con el farsante y el tío de la joven adinerada, que es su tutor.

La película arranca cuando una joven coreana es contratada como criada de una rica heredera japonesa encerrada en una mansión.

Lady Hideko perdió a sus padres cuando solo era una niña y lo único que le queda de ellos es una cuantiosa fortuna que heredó tras su muerte. Desde la terrible tragedia, su tío Kouzuki se encarga de su educación. Pero entonces, un buscavidas profesional, que se hace pasar por conde, se propone robarle la herencia sin que ella sea consciente de ello. Su estrategia es tratar de conquistarla con la ayuda de la doncella Sook-Hee, que se ganará la confianza de Hideko y la intentará manipular para que se enamore del estafador.

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