El Boyetín
 Boletín informativo sobre historia y cultura lésbicas  nº20
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Una Película

Bar Bahar
(D. Maysaloum Hamoud)

Salma, Laila y Nur no encajarán nunca. Palestinas con pasaporte israelí, optan por vivir una vida de libertad en Tel Aviv, lejos de sus lugares de origen. Las tres buscan el amor, pero como jóvenes palestinas pronto se darán cuenta de que una relación escogida por ellas no es algo fácilmente alcanzable. Tendrán que elegir su lugar en el mundo, sea en la ciudad o en sus pueblos.

Película "Bar Bahar"

Derechos Humanos

Las niñas madres de Honduras

Una escasa educación sexual en casa y en la escuela, el uso de métodos anticonceptivos condicionado por prejuicios religiosos, roles de género marcados y el aborto y la píldora anticonceptiva de emergencia totalmente prohibidos por ley. Dentro de este marco se encuentra Honduras, el segundo país de América Latina con la tasa más alta de adolescentes embarazadas, donde una de cada cuatro mujeres de entre 15 y 19 años es madre, según datos de UNICEF.

“El sexismo y los roles de género encasillan a la mujer en el hogar, por eso las niñas se estancan en su rol y deciden ser madres a temprana edad”, explica Marcela Suazo, directora del Fondo de Población de las Naciones Unidas. Pero no siempre los embarazos son deseados. Vanessa Núñez, enfermera en el departamento de Intibucá, señala que los jóvenes practican sexo sin protección: “Normalmente utilizan el método del ritmo, eligiendo días clave del ciclo menstrual, pero no es un método fiable”.

Los embarazos a temprana edad representan riesgos de salud para la madre y un alto riesgo de muerte para el bebé. Además, las adolescentes se enfrentan a la exclusión tanto en el ámbito escolar como en el familiar y social. “En Honduras tenemos un mal social llamado machismo, desde el momento que una adolescente se queda embarazada se la condena por haber tenido una relación sexual y se la excluye”, admite Tomás Velásquez, abogado del Comisionado Nacional de Derechos Humanos (CONADEH). Existen casos de mujeres que por miedo a represalias de sus padres se colocan una faja en el abdomen para no permitir el crecimiento del feto.

A pesar de los riesgos que conlleva abortar en Honduras —donde está totalmente penalizado—cada año el número de adolescentes que interrumpen de manera voluntaria su embarazo incrementa. Según datos del Centro de Derechos de la Mujer, se producen 219 abortos al día.

Las mujeres abortan de manera clandestina, y uno de los métodos más extendidos es introducirse por la vagina una pastilla destinada a tratar la gastritis llamada Cytotec, lo cual conlleva graves riesgos para su salud. La plataforma Somos Muchas trabaja para modificar el Código Penal y que se acepte la interrupción del embarazo en tres casos: cuando es fruto de una violación, cuando la vida y la salud de la mujer está en riesgo y cuando existan malformaciones en el feto.

Es necesario que los jóvenes reciban una educación sexual integral, donde se haga hincapié en los riesgos y en la prevención para garantizar el ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos. “Hay un trabajo largo con las escuelas, los niños y niñas y también con las instituciones religiosas. Como país, tenemos que replantearnos algunas cosas y generar una cultura de autoprotección y de denuncia”, dice Velasquez.

La violación especial o el abuso a menores de 14 años es uno de los delitos más comunes en el departamento de Intibucá. En los últimos 15 días se han atendido tres casos de violencia sexual a menores en el centro de salud.
La Fiscalía de la Niñez apunta que el 50% de los embarazos en menores de entre 10 y 14 años están vinculados con violaciones por parte de familiares cercanos como hermanos, padres y abuelos, o personas próximas al círculo familiar. Pero la violencia sexual queda oculta.

Según el informe sobre violencia contra niños y niñas y adolescentes de UNICEF, es el maltrato infantil menos denunciado y algunos estudios calculan que por cada denuncia existen cuatro o cinco sin salir a la luz. El silencio y los tabús hacen casi imposible recopilar datos exactos. No existen estadísticas totales que incluyan delitos cometidos contra las niñas por adultos.

Cuando la violencia sexual es ejercida en un escenario de conflicto armado es declarado crimen de guerra y de lesa humanidad. Pero cuando las mujeres son víctimas de la misma violencia en tiempos de paz apenas existen mecanismos de protección internacional, a veces, ni siquiera en el ámbito nacional.

En Honduras el 95% de los casos de violencia contra la mujer queda impune. La atención psicológica integral a víctimas de una violación tampoco existe.

Fuente: Leire Regadas

Un Apunte

El Dandismo y las Garcone

Garcone es una palabra francesa nacida en los años 20 en París para referirse a un nuevo tipo de mujeres que, reivindicando los derechos de la mujer y la igualdad de género, adoptaron una figura andrógina, rebelándose contra los conceptos tradicionales y estrictos de la femineidad que había hasta entonces, siluetas más “masculinas” , acompañadas del cabello corto y embutidas en un esmoquin o en traje y corbata.
Para muchas de las artistas, escritoras, pensadoras, fotógrafas, pintoras, de la primeras décadas del siglo XX, la participación en estas mascaradas de disfraz masculino, era un signo de pertenencia a clases altas y privilegiadas, cierto estatus de superioridad intelectual, artística o monetaria. Cierto orgullo de élite y de distinción envolvía estas reuniones femeninas.
Muchas de las mujeres que formaron parte de estas élites, no eran adineradas, pero si poseían grandes talentos. Para una Djuna Barnes, Janet Flanner, romaine Brooks, Radcliffe Hall, estas ocasiones les brindaban sus ansia de pretensión y fingimiento, un acercamiento a sus ganas de epatar al burgues y paralizar su sensibilidad. Las reuniones de la 20 rue Jacob, la casa de Natalie Barnes, solo aceptaban a mujeres.
Las garcones europeas eran mujeres que prácticamente se habían travestido en lo que a sus rasgos externos se refiere, ocultando casi toda su fisonomía del sexo femenino para que así no se asociara su feminidad con el “sexo débil”: su filosofía es que físicamente y a primera vista eran iguales a un hombre, por tanto debían ser tratadas con la misma igualdad. Mostraban una moda donde ciertos accesorios tomaron protagonismo, y así se observó el auge entre ellas de los monóculos, bastones y boquillas, que hasta entonces habían sido complementos para hombres.
Sin embargo, las garcones no tenían porqué ser de ademanes bruscos o masculinos. Al contrario, preferían la suavidad y la educación como mejor medio para dialogar. Las garcones, por lo general, eran mujeres muy cultas y entendidas en temas políticos, económicos y sociales.
Las reuniones entre estas mujeres, también se daban en los cafés de Montparnasse y Pigalle, donde los visitantes se escandalizaban al percibir el aroma masculino de aquellas mujeres, pues también hubo tendencia a utilizar perfumes con matices de cuero.
El dandismo de mujeres de habla inglesa o las garcones en Francia, en su definición “a contracorriente” evitaron ser enclaustradas en sistema alguno, particularmente, evitaron definirse como masculino o femenino. Los dandis son, como ellos mismos afirman, los andróginos, no ya de la mitología, sino de la historia. Su oposición a una definición clara y únivoca como hombres o como mujeres, los establece en una cultura clara del contragénero. Una postura en contra del orden existente que no se manifestará en su rechazo a la mujer como tal, sino a la mujer como la normatividad burguesa la había definido.
A pesar de todo, las garcones disfrutaban permitiéndose un toque femenino aquí y allá, un pequeño detalle imperceptible a los ojos ajenos., como un reloj de mujer o una manicura excelente. Para ellas no era más que una pequeña mofa hacía los hombres, que según ellas decían, solo se fijaban en si había pechos o falda, ignorando que la mujer era mucho más que eso. Las garcones de París fueron también las precursoras de la cultura lesbiana dando a conocer esta orientación sexual, aunque no todas las garcones eran lesbianas.

Un libro

10 Ingobernables. June Fernández

¿Ser mujer y no depilarte la barba? Qué ganas de complicarte la vida. ¿Salir del armario a los 40 años? Qué ganas de complicarte la vida. ¿Poner tu vida en riesgo por defender los derechos de otras personas? Qué ganas de complicarte la vida. ¿No esconder la pluma ni siquiera delante de las monjas de tu residencia de ancianos? Qué ganas de complicarte la vida. ¿Empeñarte en mantener vivo un juego tradicional de mujeres que a nadie le importa? Qué ganas de complicarte la vida. ¿Reconciliarte con tu cuerpo en vez de llevarlo al quirófano para que te lo arreglen? Qué ganas de complicarte la vida. Un libro para todos aquellos y aquellas que huyen de la comodidad

Una Mujer

Tamara de Lempicka

También conocida como Tamara Lempicka (pronunciado Uempitsca), nacida Maria Gurwik-Górska, (Varsovia, Polonia, 16 de mayo de 1898 – Cuernavaca, México, 18 de marzo de 1980), nació en un entorno de lujos y abundancia. Fue educada en un entorno femenino por su abuela, su madre y su tía. Viajó, tomó lecciones de arte, aprendió idiomas y buenos modales. En 1918 se casó con Tadeusz Lempitzki con quien se mudó a París y continuó sus estudios de pintura. La artista polaca destacó por la belleza de sus retratos femeninos y desnudos de estilo Art Déco. Desde sus primeras obras Tamara buscó representar la figura humana.
Al respecto, comentó Germain Bazin: “un cuadro de Tamara se representa en general como un bajorrelieve de una sola figura de volúmenes poderosos que llena todo el campo del lienzo, hasta el punto en que, a menudo, el cima de la cabeza está cortado por el borde superior.”
Durante los años veinte De Lempicka asistió a clases con Maurice Denis en la Académie Ranson y posteriormente fue discípula de André Lhote en la Académie de la Grande Chaumière.
Tamara fue “la primera artista mujer en ser una estrella del glamour”. Influenciada por el Cubismo, Lempicka fue una de las mayores representantes del estilo Art Déco en dos continentes, fue la artista favorita de muchas estrellas de Hollywood y llamada “la baronesa con pincel”.
Fue la retratista más reconocida de su generación entre la “alta burguesía” y la aristocracia, pintando a duquesas, grandes duques y las altas esferas sociales. A través de su red de amistades, fue capaz de exponer sus pinturas en los salones de mayor élite del momento.
Contrajo matrimonio con Tadeuz Lempick, aristócrata polaco. Este matrimonio no le impidió entrar en el círculo sáfico de Natalie Barney y tener una relación con Ira Pierrot, una vecina rica y su amante más constante quien en alguna ocasión le hizo de modelo. Cuando su marido la dejó por otra mujer, ella siguió deslumbrando a la aristocracia con la sensualidad de su arte y llegó a convertirse en icono del Art Déco. Alguna de sus modelos fueron también sus amantes: la protagonista del cuadro La bella Rafaela, la duquesa de la Salle y la cantante Susi Solidor, con quien regentaba La Boite de Nuit, único “bar de ambiente” del París de la época.

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