Diversidad relacional, cada relación es un mundo con reglas propias

Hoy en día, la monogamia es la forma más habitual de relación sexual y sentimental en las sociedades occidentales.

La relación monógama esta impuesta socialmente como “lo normal” y lo que debemos buscar, incluso lo respaldado por las leyes, sin ofrecernos información sobre la diversidad relacional, y sin darnos la opción a buscar nuestra propia forma de relación. Cada vez más personas indagan sobre otros tipos de relación que se acerca a un modelo más parecido a lo que les satisface.

La realidad es que establecer un tipo de relación fijo, como es la monogamia, hace que el 63% de los hombres y el 40% de las mujeres que mantienen relaciones exclusivas engañen a sus parejas.

Quizás la fidelidad tal y como la entendemos en las relaciones monógamas es uno de los problemas más comunes que encontramos a la hora de tener pareja o parejas. En las relaciones no monógamas, la fidelidad poco tiene que ver con quien se practica sexo, sino más bien de respetar los compromisos que se establecen sea el tipo de relación que sea, preocupándonos por llevar una relación sana y por el bienestar de la otra persona.

Una investigación reciente sobre las relaciones no-monógamas de Estados Unidos, presentado en varias conferencias, revela los resultados de los 600 participantes que confesaron que cambiarían su relación monógama a una no convencional (CNM) si vivieran en una sociedad con más relaciones abiertas.

Falsa visión de la sexualidad

Los humanos somos la única especie que ha evolucionado hacia la monogamia, a partir del asentamiento agrícola se impuso una estructura social y unos condicionamientos morales basados en propias necesidades. Sin embargo, los seres humanos somos una especie promiscua y sexualmente activa, lo que supone que, como habitantes del mundo moderno, estamos sujetos a una doble moral.

En el libro Sex at Dawn, Christopher Ryan y Cacilda Jethá, se explica cuál fue el punto de inflexión en el que dejamos de comportarnos como nuestros antecesores simios, como el ejemplo de los bonobos:  

Son un tipo de simios inteligentes cuya organización es algo compleja, entendida desde nuestro modelo de relación. Para los bonobos las relaciones sexuales juegan un papel preponderante, las usan como saludo, como método de resolución de conflictos, como medio de reconciliación y como forma de pago a cambio de comida. Los bonobos no malgastan sus fuerzas en conflictos territoriales como el resto de primates.

La evolución hacia la exclusividad sexual

Los humanos vivían como los bonobos, hasta el momento que comenzamos a tener propiedades, donde marcamos el inicio de las relaciones como otra forma de tener pertenencias y ser dueños de otra persona.

No existen fórmulas de éxito ni seguros contra el fracaso, la clave en las relaciones es saber complementarse

Entre el 5% y el 8% de las relaciones estables pueden considerarse relaciones abiertas, siendo conscientes de las relaciones sexuales con terceras personas. Según el presidente de la asociación española de Sexología Clínica, José Díaz, si dichos vínculos funcionan es precisamente porque existe un amor profundo y sano que demuestra ante todo respeto. Esto ocurre siempre que las personas que forman parte en este tipo de relaciones están de acuerdo con las reglas que han establecido entre ellos.

Las personas que son capaces de considerar entre sus reglas relacionales la no-exclusividad suelen ser poco celosas y seguras de ellas mismas

Normalmente, las personas con capacidad para tolerar la frustración, que confían en sí mismos y en su pareja o parejas, son empáticos y exploran emociones propias a través de la intimidad, tienen más posibilidades de crear vínculos afectivos y una relación sólida.

Uno de los problemas de las relaciones monógamas es que hemos normalizado el sentir a la pareja como algo que nos aísla del entorno. Los celos permiten la construcción de relaciones monógamas y fieles. Este sentimiento de posesión, que anteriormente hablábamos, nos crea un temor a perder a nuestra pareja que solo nos lleva al aumento de dependencia y a una baja autoestima.

Se ha creado una idea errónea del significado de celos en nuestra sociedad, el mito de los celos nos hace pensar que sentirlos son un signo, o incluso un requisito, indispensable del verdadero amor.

Uno de los problemas es pensar que somos únicos como sinónimo de exclusividad, entrando en comparación, competencia y temor a ser reemplazados. Para toda relación es imprescindible permitirnos disfrutar del presente, alimentando nuestra autoestima y nuestra independencia.

Autoestima y comunicación como característica principal en relaciones no convencionales

Para tener una relación no convencional los aspectos más importantes es tener confianza y honestidad. Es fundamental plantear las reglas del juego desde el principio, aunque estas reglas no son inmovibles, pueden ir modificándose según evolucione la relación.

Las relaciones no convencionales no son para todo el mundo. Sin embargo, puede que, para parejas con relaciones monógamas poco satisfechas, abrir la relación suponga quitar un estrés importante, el de la represión sexual.

Una relación abierta no significa que sea promiscua

Cuando utilizamos la palabra liberal en una relación, solemos malinterpretar que da igual con que persona poder tener relaciones. Sin embargo, una pareja puede tener una relación no convencional y no tener por qué llevarlo a la práctica porque no encuentra a ninguna persona que le ofrezca la suficiente atracción y confianza. Y es que, a veces, lo que más nos ahoga en nuestras relaciones son las prohibiciones.

“En una sociedad sin ideas preconcebidas una relación perfecta es aquella que se basa en la libertad”

 

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